1.
Como en el capítulo anterior, coge un libro y comienza a leerlo a
toda velocidad siguiendo el movimiento de la mano e intentando leer el
mayor número de palabras. No te preocupes si no lees todas las
palabras, en este ejercicio lo importante es ir rápido. El efecto
que conseguirás es similar al que ocurre cuando vas en un coche a
120 km/h y de repente bajas la velocidad a 50; parece que vas parado/a
pero no se te ocurra bajarte del coche. Con la lectura igual, cuando
termines los ejercicios y leas comprendiendo todas las palabras, aunque
te parezca que vas lento/a seguro que vas mucho más rápido
que antes de hacer los ejercicios. Haz este ejercicio de 5 a 10 minutos
durante 5 días.
2.
Coge otro libro y dale la vuelta. Sí, ponlo del
revés, cabeza abajo. Ahora intenta leer siguiendo la mano.
Seguramente, los ojos tenderán a quedarse atrás para entender
las palabras pero tú oblígale a que sigan los ojos. Haz este
ejercicio durante 5 minutos.